Es sábado, Semana Santa de 2015. Buscando un clima más cálido, las familias de La Paz huyen de la ciudad -cuyo centro histórico se encuentra a 3.600 metros sobre el nivel del mar-. La carretera, que corre en paralelo al valle del Choqueyapu, desciende casi mil metros hasta Río Abajo. La diferencia de clima y oxígeno en la atmósfera es claramente perceptible. En La Paz, respirar es complicado, y el recién llegado tiende a boquear como un pez que acaba de caerse la pecera.
